Para cada situacion en la que nos pudieramos encontrar, Dios ha proveido un lugar de refugio al cual podemos acudir.
Proteger al Inocente
En Números 35:9-28, encontramos una idea de Dios que nace de una necesidad del pueblo. Dios ideo e instauro ciudades de refugio para acoger al homicida involuntario. Cada vez que había un homicidio la ley permitía que alguien vengara al fallecido dando muerte al homicida. Lo podía perseguir por todo el territorio y no recibía castigo por ser una venganza. Pero había homicidas involuntarios y en estos casos el homicida quedaba expuesto a una injusta venganza. Dios ideo estas ciudades para proteger a este “culpable inocente”. Así cuando este homicida involuntario huía, podía buscar refugio en estas ciudades especiales y ahí no podían darle muerte, podía acceder a un juicio y así exponer su inocencia. Los muros de esas ciudades servían de seguro refugio, mientras perecieran dentro de sus límites, estaba a salvo. Si se salía de los límites perdía la protección de la ciudad y el homicida involuntario podía ser muerto sin culpa para el vengador.
Hoy día la sociedad ha creado regulaciones legales en nuestro país para salvaguardar la inocencia de algunas personas acusadas injustamente, pero ¿tiene una aplicación en el día de hoy el concepto de “ciudades de refugio”?. Cuando nos enfermamos gravemente y muchos nos hacen ver que es un castigo divino por algún pecado oculto. Que falta nos hace entonces una ciudad de refugio.Cuando el desánimo nos agobia por descuido en nuestra vida espiritual o por un artero ataque de nuestro enemigo. Nos debilitamos y ya no deseamos seguir en la Iglesia. Cuanta falta nos hace una ciudad de refugio. Se bien que ustedes han pensado en asignar el rol de ciudad de refugio a Cristo, nuestro salvador y créanme que es una buenísima idea, pero yo deseo plantear un desafío a los que lean esta nota y a los que oyeron este mensaje, Dios desea que tú y yo seamos ciudades de refugio para nuestros hermanos y amigos. Dios quiere que seamos creyentes genuinos con límites definido y administrados por el gran sumo sacerdote Jesucristo, para poder ser en momentos de dificultades una segura ciudad de refugio para nuestros hermanos.
En el tiempo pasado Dios ideo e instauro ciudades de refugio pues eran necesarias, Hoy Dios busca corazones dispuestos a ser usados como ciudades de refugio. Cierra tus ojos por favor, ora a Dios y pídele un corazón voluntarioso, amistoso y perdonador, para que puedas sinceramente ser una cuida de refugio hoy en día.
Cuantos de nosotros en alguna ocasión nos hemos visto envueltos en situaciones en que somos culpables por descuido o por falta de cuidado, o por negligencia , culpables y a merced del castigo de la recriminación, cuanto necesitamos entonces una ciudad de refugio.
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